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NO ME CONOCES.

Chico de las convicciones heredadas, no me indiques el camino porque ni aún el que sigues lo trazaste tú. Chico de la ideología popular, no me aconsejes cómo pelear porque la mía es otra batalla y mi estandarte no es el de los cuerdos, si no el de los que atisban el horizonte en busca de la señal. Chico bien intencionado, no te compadezcas de mi porque mis pasos no tienen que seguir el ritmo de tus zancadas ni mis anhelos el de tus aspiraciones. Yo soy un mundo aparte. Un universo paralelo. Soy todo lo que no comprendes, mucho de lo que cuestionas. nada de lo que esperas. Soy poco, pero te puedo sorprender.

INCONEXO II.

… Hacer algo. Algo, mucho. Mucho, todo. Todo intento. Intento vano. Vano, vacío, brutal. Brutal golpe. Golpe lento. Lento, fortuito Fortuito, maldito. Malditas las ganas. Ganas de correr. Correr, irse. Irse, desaparecer. Desaparecer por no poder…

INDISPENSABLE.

   Reír. Con la boca, con los ojos, con las manos, con los pies. Hacerle cosquillas a los gestos rígidos, los semblantes decaídos, los ánimos dormidos y provocar un estallido de efusividad. Reír como pocos saben. Reír de verdad. Querer. Con la magnificencia de los detalles sencillos. Sin herir. Volviendo la daga antes de clavarla. Sin recelar. Dando, dando, dando. Recibir debe ser una consecuencia inesperada. Querer, simplemente. Respirar. Levantarse cada día e inhalar una bocanada de vida. No la atmósfera asfixiante de una rutina indeseada. No el aire enrarecido de la amargura por las decisiones nunca tomadas. No el aliento pútrido del miedo soplándote a la cara día tras día… Respirar, ¿ahora lo entiendes? respirar de verdad.

SIN RUMBO.

Se me perdió la brújula ¿Dónde encontraré un norte que me guíe? Quizá entre el contenido mohoso del baúl que guarda mis sueños… A veces no tengo ganas de levantarme, de caminar, de respirar. A veces la melancolía se come las ganas. Cambiaría mi facultad de lanzar rayos con la mirada por la de encontrar el camino donde quiera que me encuentre. Cambiaria horas de aplausos recibidos por un segundo de amor verdadero, y preferiría morir mil veces de ataques de risa que vivir mil vidas controlando el llanto. A veces me digo las verdades y pienso que desvarío, a veces me digo mentiras cómodas y me las creo como una idiota. ¿Por qué las mujeres sí podemos llorar? ¿Porque el prejuicio estúpido que padecen los hombres no nos toca a nosotras también? Así por lo menos tendríamos una excusa para reprimir el llanto, así no nos entregaríamos con tanta facilidad a las lágrimas… Es difícil guiarse en un mundo tan complicado. Es difícil con...